El epitelio nasal es el tejido delgado que recubre la cavidad nasal donde comienza la detección del olfato. Contiene neuronas sensoriales olfativas y células de sostén que convierten las moléculas de olor en señales eléctricas. En biología, es el primer paso de una vía de detección más amplia: si el tejido está dañado, inflamado o contaminado, la señal posterior puede cambiar o desaparecer.
En ciberseguridad, el término importa porque la investigación y los sistemas clínicos suelen almacenar o procesar datos de este tejido, como imágenes de microscopio, resultados de secuenciación y metadatos de pacientes. Esos registros pueden ser objetivo de ransomware, alterados durante la transmisión o modificados mediante controles de acceso deficientes y un seguimiento de procedencia inadecuado. Las دفاعenses se centran en el almacenamiento cifrado, los registros de auditoría, la cadena de custodia de las muestras y canalizaciones de análisis reproducibles para que los resultados puedan confiarse. En otras palabras, el tejido es biológico, pero el riesgo suele provenir de los sistemas digitales que manejan sus datos.



